Cabrones en el trabajo - y cinco maneras de bregar con ellos

Texto original: Jerks at work - and five ways to deal with them, de Alexander Kjerulf

Traducido por: José María Ruiz Aguilera

Ver todos los ensayos

El director ejecutivo Hal Resonbluth se encontraba a punto de contratar a un nuevo ejecutivo con todas las características adecuadas, la personalidad correcta y el currículum perfecto. La entrevista de trabajo fue como la seda, el entrevistado contestó de la forma adecuada, pero había algo en él que todavía ponía nervioso a Rosenblut, aunque no era capaz de localizar qué era exactamente.

Su solución fue genial: invitó al entrevistado a participar en un partido de softball con gente de la empresa, y fue allí donde éste reveló su auténtico ser. Era tan competitivo que parecía un maniaco. Abusaba y gritaba tanto a los oponentes como de a propio equipo. Maldecía a los que le pasaban la pelota y jugaba duro como si se tratase de un jugador profesional.

No consiguió el puesto de empleo.

(De magnífico libro de Hal Rosenbluth: The Customer Comes Second).

Los cabrones en el trabajo y como bregar ellos

Dejemos algo claro: la inmensa mayoría de la gente en cualquier negocio son magníficas personas. Ayuda, es simpática, amistosa y buena gente. Solo una pequeña, pequeña minoría es desagradable e hiriente de manera contínuada.

A veces escuchas en el mundillo de los negocios que «los chicos buenos siempre pierden», por ejemplo cuando es necesario despedir a mucha gente, en negocios con un ambiente altamente competitivo necesitas ser una especie de cabrón para conseguir resultados. Consecuentemente la gente con dificultades para establecer relaciones o con personalidades insoportables son tolerados (y a veces vitoreados) en muchas organizaciones porque «son los que más probablemente consigan resultados».

Pero yo discrepo. Los cabrones no tienen lugar en el mundo moderno de los negocios y causan mucho más daño de que supuestamente nos liberan. Esta declaración creo que no es una ñoño e infantil «¿por qué no podemos ser todos amables y agradables?»; viene del hecho de que los cabrones son malos para precisamente ¡la base de la empresa!. Afortunadamente, mucha gente y compañías están comenzando a darse cuenta de esto y están actuando de manera acorde.

Este post presenta cinco aproximaciones anti-cabrones que cualquier entorno de trabajo debería considerar.

  1. La regla de «no-estúpidos»
  2. Rober Sutton ha escrito un libro sobre los cabrones en el trabajo que ciertamente podría optar por el premio de «libro con más agallas del año» (en competición cerrada con este libro).

    El libro de Sutton se titulo The No Asshole Rule: Building a Civilized Wordplace and Surviving One That Isn't y en un artículo en CIO Insight explica porqué la gente desagradable es tan dañina para el negocio y da algunos consejos de como las compañías podrían tratar con el problema:

    ¿Qué es lo que puedes hacer para acabar con estos cabrones, o por lo menos hacer que dejen de dañarte a tí a tu organización? No puedo prometer ninguna solución mágica, pero aquí tienes algunos primeros pasos. Para comenzar, me sorprende que pocos jefes senior actual para evitar contratar a cabrones en primer lugar, o para parar las acciones de los empleados abusivos una vez que han revelado su autentica forma de ser. La clave es dejar claro a aquellos que controlan el proceso de contratación que un buen expediente y cualidades sin un adecuado caracter que no ataque ni falte al respesto hacia los otros, no puede ser contratado bajo ninguna circunstancia.

    La firma de abogados de Seattle Perkins Coie tiene una regla de «cabrones no admitidos», lo que le ha hecho ganar el premio de la revista Fortune al «Mejor compañía donde trabajar» en el año 2003 y de nuevo en el año 2004. De acuerdo con el periódico Seattle Times, los socios de Perkins Coie Bob Giles y Mike Reynvaan se vieron tentados en una ocasión a contratar a un crack de otra firma, pero cuando se dieron cuenta de como violaba su propia regla de contratación. Como ellos mismos dijeron: «Nos miramos el uno al otro y dijimos, «menudo cabrón». Solo que no usamos esa palabra»

    Ni siquiera necesitaron verle jugar en equipo a baseball.

  3. Los cabrones son malos para tí y para tu negocio
  4. Los cabrones acarrean un alto coste oculto debido a que mientras que puede que estén generando resultados, lo hacen solo en detrimento del resto de la organización. Los cabrones tienden a:

    • Hacer a la gente infelíz y de ahí que acusen estrés y absentismo
    • Reducen la motivación entre aquellos que estár cerca de ellos
    • Crean más cabrones - porque el cabronismo (¿cabronitis?) puede ser contagioso
    • Inhiben el trabajo en equipo y el espíritu de equipo
    • Dañan la producitivadad por todas estas razones

    Dejemos claro que esto en un lenguaje que el mundo de los negocios pueda entender: los cabrones son malos para la base de la empresa. Cuando una compañía se da cuanta de esto y actua contra ello, escoge el camino para tener una buena base.

  5. Supervisando solicitantes de empleo desagradables en Southwest Airlines
  6. Bueno ¿qué se puede hacer con los cabrones? Como Sutton escribió, un primer paso natural es no contratarlos. ¡¡Ups!!

    Southwest Airlines es famosa por su sistema de contratación, que es: «contrata en base a la actitud, entrena los conocimientos». Aunque personalmente espero que los «conocimientos» también se valoren cuando contraten... digamos ¡pilotos!, esta empresa valora más la personalidad que la experiencia previa.

    Por ejemplo, cuando están contratando asistentes de vuelo, los solicitantes son llevados en avión desde todas partes de Estados Unidos, naturalmente vuelan con Southwest. En el billete de los solicitantes pone «solicitante de empleo» y si los asistentes de vuelo notan que uno de los solicitantes se comporta de forma ruda pueden decírselo a los reclutadores y la entrevista habrá acabado antes de que comience.

  7. Eliminado las malas hierbas entre los jefes de Semco
  8. Es interesante que aunque los cabrones son a veces tolerados como empleados suelen ser apreciando, e incluso celebrados, como jefes. Esto es un gran error. Los empleados cabrones son ya bastante malos, pero un jefe cabrones es incluso un problema mayor porque pueden provocar aún mayores problemas y hacer que todos sus subordinados se sientan infelices en su puesto de empleo.

    El mejor y más radical sistema anti jefes-cabrones viene de Semco, una empresa brasileña de Sao Paulo con 3.000 empleados que opera en una diversidad de mercados. Semco ha introducido un conjunto de prácticas que, aplicadas todas a la vez, han eliminado practicamente a los cabrones entre los líderes de la empresa. Para comenzar, los propios empleados son quienes hacen la entrevista de trabajo y deciden a quien contratar. Esto mantiene a la mayor parte de los cabrones fuera.

    Pero ¿qué pasa con los cabrones que de alguna manera han podido llegar a un puesto de responsabilidad en Semco? Bueno, aquí es donde Semco ha aplicado tres simples prácticas que eliminan el problema (y muchos otros derivados). Esto es lo que hacen:

    1. Dos veces al año todos los empleados puntuan a sus jefes. Lo hacen a través de un cuestionario y cada jefe es puntuado de 0 a 100. Esto es una práctica estandar en muchas compañías, la parte interesante viene ahora.
    2. La puntuación de todos los jefes se pone en unos expositores para que toda la compañía pueda leerla. Y ahora viene el remate:
    3. Los empleados son libres de escoger para qué jefe quieren trabajar.

    Estas tres prácticas, aplicadas a la vez, hace que los líderes incompetentes desaparezcan y pone una enorme presión en los que están en el cargo para que mejoren. Los jefes malos que se niegan a reconocer el feedback de sus empleados y a mejorar de acuerdo con él se quedan rápidamente sin seguidores. Y los jefes cabrones nunca tienen la oportunidad de quedarse, son rápidamente aislados y expulsados.

  9. A lo mejor no son cabrones al fin y al cabo
  10. Lo importante es recordar que la vasta mayoría de la gente es normal y agradable. Muy, muy pocos son unos cabrones. Solo porque no le caigas bien a alguien en el trabajo, no puedes asumir automáticamente que sea un cabrón. Si alguien te incomoda o ataca en el trabajo, es tu responsabilidad hacérselo saber de forma constructiva. Irónicamente, ser cabrón con un cabrón significa que tu también eres un cabrón.

    Algunos de los que percibimos como cabrones puede que simplemente no sepan que nos están incordiando a nosotros o a otros. De manera calmada y constructiva, haz saber a esa gente:

    1. Lo que están haciendo
    2. Como te afecta a tí
    3. Que cambio te gustaría ver en su comportamiento

    Y entonces dales la oportunidad para que cambien. Los únicos cabrones de verdad son aquellos que se niegan a recibir críticas y permanecen cabrones sin importarles lo a menudo o lo bien que les pidan que cambien.

Conclusión

Tiene sentido que un compañía busque deshacerse de los cabrones. Y recuerda: cada vez que una compañía despide a un cabrón, éste puede acabar trabajando para la competencia - y arruinar su cultura, motivación y productividad.

Ver todos los ensayos

Comentarios

Es muy interesante este ensayo realmente ay que considerarlo sobretodo la parte en que hace enfasis al respeto a los ya que la armonia es lo mas importante.

escrito por: Emilio , el 08/03/2008 a las 09:00:43

Está el cabrón supremo, el cabronazo, los cabrones, los cabroncetes y los cabroncillos o aprendices de cabrón. Todos ellos agrupados bajo el término 'cabrones'; parecen pocos.

escrito por: reinaldo , el 19/08/2007 a las 02:11:10

Enviar un comentario