Copia lo que te gusta
Texto original: Copy What You Like, de Paul Graham
Traducido por: Alejandra Jesús García Romero
Ensayo escrito en Julio de 2006
Cuando iba al instituto pasaba mucho tiempo imitando a los escritores malos. Lo que estudiábamos en las clases de Inglés eran mayormente obras de ficción, así que yo asumí que ese era el estilo más culto y perfecto de escritura. Error número uno. Las historias más admiradas y populares eran aquellas en las que la gente sufría de diversas formas. Cualquier texto que fuera divertido o apasionante era considerado sospechoso, a menos que fuera lo bastante antiguo y difícil de comprender, como pueden ser Shakespeare o Chaucer. Error número dos. El medio ideal parecía ser la historia corta que, como ahora sé, es un estilo reciente, cuya aparición coincide con el ascenso de popularidad de la revistas. Pero debido a que su tamaño las hace perfectas para estudiarlas en el instituto, leímos un montón de ellas, lo que nos dio la falsa impresión de que la historia corta estaba floreciendo como género literario. Error número tres. Y debido a que eran tan cortas, no había espacio para que pasara nada interesante en ellas; podías mostrar aleatoriamente una parte de la vida de alguien, y eso se consideraba como algo sofisticado. Error número cuatro. El resultado era que me dedicaba a escribir un montón de historias cortas, en las que nunca ocurría nada excepto que alguien no era feliz, y lo hacía de tal forma que pareciese profundo.
Durante la mayor parte de los años de instituto se me dió bien la filosofía. Me impresionaban los artículos que se publicaban en las revistas especializadas. Estas revistas tenían una bonita tipografía, y un tono atrayente, que alternaba el estilo informal y el extremadamente técnico. En este mundillo, un tío podía ir andando por la calle mientras de su cabeza brotaban modalidad tras modalidad. Por supuesto jamás llegué a entender esos artículos, pero suponía que llegaría a hacerlo más tarde, cuando tuviera tiempo para releerlos más adelante. Mientras tanto, intentaba imitarlos lo mejor que podía. Esto era, ahora lo veo claro, una ardua tarea, porque realmente esos artículos no decían nada. Ningún filósofo jamás ha refutado a otro, por ejemplo, porque nadie decía algo lo suficientemente definido como para poder refutarlo. Ni que decir tiene que mis imitaciones tampoco decían nada.
Durante el doctorado yo todavía estaba perdiendo el tiempo imitando las cosas que no debía. Por aquel entonces estaba de moda un tipo de programas que se llamaban «sistemas expertos», en el corazón del cual estaba algo que se llamaba motor de inferencia. Vi lo que esas cosas hacían y pensé «puedo hacerlo en mil líneas de código». Mientras tanto, mis eminentes profesores estaban escribiendo libros sobre ello y las startups los vendían por el precio del salario de un año. «¡Qué oportunidad!», pensé; «esas cosas impresionantes me parecen fáciles; debo ser bastante listo». Error. Era una farsa. Los libros que esos profesores escribieron sobre sistemas expertos ahora son ignorados. Ni siquiera llegaban a algo interesante. Y los clientes que pagaban mucho por ellos eran las mismas agencias gubernamentales que pagaban miles de dólares por un destornillador o un asiento de váter.
¿Cómo puedes evitar copiar lo que no debes? Copia lo que realmente te guste. Eso me hubiera salvado en esos tres casos. Yo no disfrutaba con esas historias cortas que teníamos que leer en las clases de Inglés; tampoco aprendí nada de los artículos de filosofía, y ni siquiera usé un sistema experto. Creía que esas cosas estaban bien porque todo el mundo las admiraba.
Puede ser muy complicado separar las cosas que te gustan de aquellas que te impresionan. Un truco es ignorar la presentación. Siempre que veo un cuadro impresionante colgado en un museo, me pregunto: «¿cuánto pagaría por él si lo encontrase en una tienda de objetos usados, sucio y sin marco, sin saber siquiera quién lo pintó?». Si visitas un museo haciendo este experimento, descubrirás que obtienes resultados realmente alarmantes. No ignores estos resultados a pesar de que disientan de lo establecido.
Otra forma de descubrir lo que te gusta es observar lo que disfrutas por puro placer. Existen muchas cosas que las personas, especialmente si son jóvenes y ambiciosas, dicen disfrutar simplemente por las connotaciones que hay asociadas a ellas. El 99% de la gente que lee Ulises piensa «estoy leyendo Ulises» mientras lo leen. ¿Qué lees por voluntad propia sin pensar en tu propio beneficio? ¿Qué tipo de libro lees y te sientes triste porque solo queda la mitad, en vez de estar impresionado de que ya vayas por la mitad? Ese es el que te gusta.
Incluso cuando encuentras cosas genuinamente buenas que copiar, hay otro obstáculo que se debe evitar. Intenta copiar aquellas características que las hacen mejores, en vez de copiar las imperfecciones. Es muy fácil copiar los defectos, porque son fáciles de ver, y por supuesto, son más fáciles de copiar. Por ejemplo, la mayoría de los pintores de los siglos XVIII y XIX usaban tonalidades marrones. Imitaban a los grandes pintores del Renacimiento, cuyas obras eran, por aquel tiempo, marrones y sucias. Esos cuadros ahora se han limpiado, revelando que originalmente poseían colores brillantes y vivos, pero sus imitaciones siguen siendo marrones y oscuras.
Fue la pintura la que por puro accidente curó mi tendencia a copiar los errores de otros para mejorar. Cuando estaba en mitad de mi programa de doctorado, decidí que quería intentar ser pintor, y resultó que el mundo del arte es el más corrupto que existe y que destruye todos tus lazos de credulidad. Esta gente hace que los profesores de filosofía parezcan tan escrupulosos como los matemáticos. Era una elección clara entre realizar buenas obras de arte o pertenecer a la comunidad del arte; no podías hacer las dos cosas a la vez. Esto es algo que ocurre en todos los campos, pero hasta el momento yo había decidido ignorarlo.
Es una de las lecciones más valiosas que he aprendido de la pintura: tienes que descubrir por ti mismo lo que es bueno. No puedes confiar en la autoridad, sólo te llevará por el camino equivocado.
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Buenas noches necesito me colaboren con un ensayo a cerca la demanda de la azucar. gracias.... he visto esta pagina y es muy interesante. Gracias.
escrito por: margarita toloza , el 16/11/2007 a las 04:39:28