Creadores de startups: ¿Deberían dividir sus acciones en partes iguales?

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A menudo, los creadores de nuevas startups me hacen esa pregunta. Esos mismos grupos, en la mayoría de los casos, son (o fueron) compañeros de clase, compañeros en sus antiguos trabajos, etc. La pregunta es:

¿Deberíamos dividir las acciones de nuestra startup en partes iguales?

La respuesta es muy simple: No.

La respuesta compleja es, por supuesto, bastante más interesante.

Aquí señalo algunas de las razones por las que creo que los creadores de nuevas empresas deberían hacerlo. Asumiré que hay dos fundadores, pero todos estos puntos se aplican igualmente bien cuando hay tres o incluso más.

Por qué los fundadores optan por un reparto equitativo.

  1. Es simple: eso evita la necesidad de tener complicadas discusiones y negociaciones. En mi opinión, existen ciertas complejidades y debates que se deberían evitar en los comienzos de una startup. Esta no es una de ellas. Los primeros repartos son un importante factor en el futuro éxito y desarrollo de la compañia. Este tema no debería ser eludido.
  2. Todos somos iguales: Este es un típico argumento filosófico. La premisa es que todos los creadores de la startup están igualmente cualificados, y que por ello, todos contribuirán de igual manera al desarrollo de la empresa. Por lo tanto, esto se convierte en una justificación de por qué se deberían dividir las acciones de forma equitativa. En mi opinión, esta respuesta raramente se convierte en la correcta. Una inspección más detallada del tema revelará que uno o más fundadores se merece un reparto más favorable hacia ellos que otros. Los fundadores tienen diferentes experiencias, diferentes oportunidades, diferentes razones por las cuales quieren montar una startup, etc. Es difícil convencerme de que eso sólo pasa si dos personas se reúnen y la startup significa lo mismo para ellas. Incluso si tienes un hermano gemelo, no habéis sido separados al nacer y lleváis vidas idénticas, no sois "iguales" dentro de este contexto.
  3. No existe la respuesta correcta, así que deberíamos dividir las acciones en partes iguales: Este punto empieza a acercarse al tema principal. El argumento aquí es que, en ausencia de suficientes datos para rebatirlo, es más fácil y mejor dividir las acciones en partes iguales y empezar a llevar la compañía. Este es un argumento verdaderamente tentador, pero no es muy bueno. Creo que es posible coger un par de variables y usarlas como un punto de referencia objetivo.
  4. Queremos que todos se dejen la piel en esto: este argumento propone que para asegurar que todas las partes tengan el mismo interés personal en el resultado, éstas deberían tener el mismo número de acciones. Yo creo que este es un razonamiento débil. La razón es que "skin in the game" es una medida situacional (no absoluta). Cómo la gente percibe el riesgo y cómo éste impacta en su comportamiento (en término de incentivos) varía de persona en persona y de situación en situación.
  5. El debate sobre la igualdad matará la compañía. Este es un razonamiento problemático (pero lo he escuchado algunas veces). Tratar de imaginarse la respuesta correcta se mezcla con muchas emociones y ansiedad, y en vez de matar la startup antes de que arranque, es mejor dejar las emociones de lado y crear algo de valor. Me altero cuando escucho este tipo de cosas, porque es sinónimo de que se avecinan problemas. Si puedes hablar ahora sobre duros temas, como el reparto de acciones, con los creadores de la empresa: ¿será posible dejar para otro momento otros temas tan delicados como este? Las startups están repletas de dificultades y de decisiones emocionales. Intentar ignorar los puntos difíciles con la esperanza de que "las cosas mejorarán", significa buscar problemas.

Por supuesto, la pregunta obvia es: si no puedes hacer un reparto equitativo, ¿qué hay que hacer entonces?. No tengo una fórmula mágica para esto, pero te daré algunos consejos que deberían influenciar tu forma de pensar de forma que puedas llegar a una respuesta:

  1. ¿Se ha producido un primer esfuerzo?, es decir, ¿alguno de los creadores de la empresa empezó a trabajar en ella antes que los otros?
  2. Valor de mercado justo vs. la compensación real para todos los creadores. Así, si uno de los fundadores hace un sacrificio mayor (en términos de caja y beneficios), esto debería elevar el límite impuesto en el momento del reparto.
  3. Enfoque de la compañia: ¿la compañía es sobre tecnología, marketing o enfocada a las ventas? Así, esto debería impactar a los creadores que aporten el máximo valor a la empresa.
  4. Inversión de capital por parte de uno de los fundadores: esto debería ser tratado de forma diferente a la del reparto de acciones (ya que el fundador en este caso es también un inversor).
  5. Grado de compromiso: ¿los fundadores trabajan todo el día o sólo un rato? Hacer esto último debería garantizar un reparto menos favorable.

Este artículo no trata sobre el también interesante tema de por qué uno no quiere hacer un reparto equitativo (sí, también hay inconvenientes). El propósito de este artículo es hacer ver que hay que hacer un esfuerzo tanto físico como mental para sacar adelante la empresa y que uno no debería ceñirse exclusivamente al estándar.

Conclusión: el tema del reparto equitativo entre los creadores de una empresa es sólo uno dentro de una serie de difíciles decisiones que tienen que ser tomadas con una cantidad mínima de información y de criterios objetivos. Mi consejo es intentar conseguir ayuda externa (de un consejero legal, de potenciales inversores, de consejeros de startups), etc., ya que pueden aportar experiencia y un punto de vista imparcial de la que el equipo completo de una startup carece y en el, a su vez, que puede confiar. Pero, aún así, la respuesta es que casi nunca el reparto de las acciones se hace de forma equitativa.

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