Peluche del Piojo (Pediculus capitis)
Descripción
La infestación por piojos es uno de los problemas más comunes que sufren los niños. Debido a que se piensa que las que las condiciones poco sanitarias facilitan la existencia de los piojos, su aparición suele llevar a insinuaciones acerca de quienes los sufren (sin olvidar a los padres o las autoridades escolares), ¡lo que puede llevarles a situaciones peliagudas!
En realidad los piojos de la cabeza son indiferentes a las condiciones ambientales existentes fuera de su territorio, es decir, la cabeza (la mayoría de los piojos no son capaces de sobrevivir más de un día alejados del calor que les proporciona nuestro cuerpo). Además, los piojos no pueden saltar ni volar, así que la transmisión más común ocurre a través del contacto directo o cuando se comparten objetos personales, como peines, sombreros, abrigos o toallas.
Aún así, los ambientes cerrados pueden contribuir a que los piojos se extiendan. En las trincheras de la Primera Guerra Mundial los piojos andaban a sus anchas y los soldados se apretaban bien los sombreros para evitar coger los «cooties» (un término que se piensa deriva de la palabra Malaya «kutu», o parásito que pica, cómo viajó la palabra hasta las trincheras es aún un misterio).
Si descubres una infestación de piojos, existen champús especiales y tratamientos químicos que pueden librarte de ellos. Peines especialmente finos pueden ayudarte a atrapar tanto los piojos como las liendres (sus huevos). Por último, la ropa de capa y de vestir debe lavarse bien, e incluso deberías tirarla.
